Diario de una filóloga arrepentida
miércoles, noviembre 29, 2006
¡¡¡B I N G O!!!
Mientras os escribo estas líneas aún dudo si se trata de la suerte, un milagro, los astros confabulandose de forma favorable o un soborno a la profesora. Pero el caso es que la noticia que todos estabais esperando... se ha producido. En la asignatura de "Habilidades para la Negociación" han repartido los equipos y las negociaciones para el exámen final y a mi compi... sí, lo mismísimo que estáis pensando: le ha tocado contra Brad Pitt. Para regocijo suyo, la profe nos ha pedido encarecidamente que no preparemos la negociación con la parte contraria para que sea lo más realista posible. Así que, oficialmente, podrá atacar y hacer sangre, pero mucha, siguiendo con fidelidad las reglas del ejercicio.
Tiembla, Brad Pitt. Tiembla. Como dijo mi compi a la hora de comer hoy "EL REINO DE LOS GUAPITOS HA TERMINADO". Buff.
Etiquetas: alemanes, brad pitt
Posted by la_filologa ::
8:48 p. m. ::
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lunes, noviembre 27, 2006
Sobrehormonada y peligrosa
Esa misma frase que figura en el título del post debería ponerse en forma de cartel en la puerta de mi pequeña, pequeña habitación. No sé, en plan "CUIDADO CON EL PERRO", para que si alguien sufre las consecuencias, no pueda decir que no estaba correctamente señalizado.
(Si eres chica, sáltate este párrafo. Ya conoces la información.)
Queridos congéneres del género masculino: en plan dato útil e interesante, me gustaría informaros sobre ciertos aspectos de ese tema femenino que os asquea a la par que os intriga: la menstruación. ¡Ojo! No pienso ser escatológica hablando del asunto en sí, sino de los daños colaterales. Empecemos por romper el mito publicitario sobre "esos días": no nos sentimos felices de ser mujer, no ardemos en deseos de bailar en faldita y mini-tanga una música interpretada por dibujos animados cabezones y, siento destrozaros la ilusión, pero ponernos un tampón con aroma floral NO cambia el ecosistema en el que vivimos. Como todos sabemos, estamos hablando de un proceso biológico en el que las hormonas toman parte. Las dichosas hormonas, bichos molestos y con mala leche como todos comprobamos en la práctica durante nuestra adolescencia, se dedican cada mes a hacer un macro-festival los días previos a la llegada de la consabida put... digo... señora de rojo. Y es ese festival el que se conoce como SPM (¿a que suena a SFDK? Pues no, se trata del no menos carismático Síndrome Pre-Menstrual).
(¿Ya estamos todos otra vez? Bien, ahora todos juntos: ¡¡ESE PE EME!! ¡¡ESE PE EME!!)
El caso es que el amigo SPM puede llevar a cabo su festival en dos versiones (combinables o no entre sí según el caso): la versión Estampida y la versión Dragon Khan.
La versión Estampida: estás emocionalmente en una montaña rusa en la que sólo subes a lo más alto para bajar con cara de susto, horror y velocidad por una cuesta cuyo material de construcción te inspira pero que muy poquita confianza. ¿La solución? Regodearte en tu desgracia.
-Regodeo A: comer chocolate y, ya mientras estás masticando, ser consciente de que ese atracón bien, bien, no te va a sentar. Cuando dos horas más tarde te duela la tripa, aprovecharás a re-regodearte en tu falta de voluntad y en la mala leche de los fabricantes de chocolate, que lo hacen demasiado bueno.
-Regodeo B: Ir al baño a lavarte la cara pacíficamente sin mayores intenciones y acabar haciendo una tésis sobre la exageración de defectos, en plan: ¿pero yo desde cuando estoy engordando de esta maneeeeeeraaaaaa?, ¡¡¡estoy llena de granos!!! o ¡¡nunca me había fijado en lo desproporcionada que es mi nariz!! DIOS MIOOOOOOOO, ¿¿¿harán rinoplastias de un día para otro si vas por urgencias???. La solución a todos los males, irónicamente para cuando veas el problema en el peso o los granos, es lanzarte al Regodeo A y ahí vuelta a empezar.
- Regodeo C: Te alquilas una película de la que previamente has leído/te han contado que es un dramón. Como ya vas predispuesta, te coges tu paquete de clinex, te pones un chandal o pijama, te haces una coleta de mala manera y te concentras con toda tu alma en la película para estar tan metida en el argumento y la piel de los protas que, a la mínima que se rompan una uña, eches la primera lágrima. El tema es que tú ya estás con un clinex en la mano desde casi el principio, ahí deseandolo. Para satisfacción tuya, empiezan a ocurrir desgracias y te pasas los últimos 20 minutos de la peli llorando cual magdalena. No contenta con ello, tu esfuerzo por meterte en la piel de los personajes ha dado tanto fruto que cuando acaba, te pones a llorar más al imaginar lo horrible que te sentirías si lo de la peli te pasara a tí en la vida real. Da completamente igual la escasez de posibilidades de que tú alguna vez seas un vaquero gay de los años 60 que se ve obligado a renunciar al amor de su vida por guardar las apariencias sociales. Tú te lo imaginas en tí misma y punto.
La Versión Dragon Khan implica que tus hormonas están en tal estado de sobreexcitación para arriba, para abajo y haciendo giros de 360 grados que no te da tiempo a canalizar, intentar relajar ni nada por el estilo. Desgraciadamente, las hormonas toman el mando de la nave por completo y sólo te queda intentar racionalizar tus propias reacciones y el auto-control antes de cometer alguna barbaridad. Una sabe que su SPM (una vez más, todos juntos: ¡¡ESE PE EME!!, ¡¡ESE PE EME!!) está con el modo Dragon Khan ON cuando empieza a encontrar sexualmente atractivo de algún modo a casi cualquier elemento del género masculino a su alrededor. Ejemplo práctico de auto-análisis:
¿El chico del videoclub? Ehm, sí, sin duda.
¿El italiano que me atendió en Adecco? Sí
¿El Arguiñano inglés? Por supuesto (lo confieso, he buscado fotos suyas en el Google.)
¿Ese chico de Gijón que sólo ví una vez en mi vida en el día de la presentación? Sí. Al infinito.
¿El amigo francés de tu compi? Pues bueno, sí, tiene un punto.
¿El vicepresidente de la Students Union? Oh, sí, claro, es la erótica del poder.
¿El cocinero australiano del hostel? Yes, yes.
¿Mi ex-vecino macarrilla del hostel? Evidente
¿El americano tontaina de clase de alemán? Por supuesto.
¿El camarero del bar de la universidad? Sí.
¿Alguno de los chicos vascos que trabajan aqui y te invitaron a kalimotxo un día? Sí. Los dos, de hecho.
¿Alguno de los alemanes de tu clase de "habilidades para la negociación"? Brad Pitt, sí. Michael Ballack sí síiiii SIIIIIIIIIIIIII. Bueno y el que hizo conmigo el trabajo de hace dos semanas... Vale, todos menos uno. Ah, mentira podrida. TODOS Y YA.
El desgraciado momento en que me hallo se debe a que la señora de rojo ha decidido, esta vez, tomarse su tiempo para llamar a la puerta. (Que no, que no estoy preñada, que sé yo que a vosotros os gusta el sensacionalismo, pero no es el caso). Así que mi querido SPM (prometo que es la última vez que os lo hago cantar: ¡¡¡ESE PE EME!!! ¡¡¡ESE PE EME!!!) está tendiendo al infinito. La versión Dragon Khan parece haberse relajado y ahora mis esfuerzos están concentrados en sofocar la revolución en cuanto a la Versión Estampida, regodeo C. Brokeback Mountain y El diario de Noah dos noches seguidas. ¿Es normal, si ni siquiera me gustan las pelis de llorar? Ah, malvadas hormonas, ¡¡¡clamo venganza eterna!!! Pero la llevaré a cabo cuando "estos días" hayan pasado. De momento... me voy a comer un poco de chocolate.Etiquetas: SPM hormonas
Posted by la_filologa ::
3:16 a. m. ::
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sábado, noviembre 18, 2006
¿Cambio de sexo?
En fin, el caso es que llevo más de una semana sin actualizar porque básicamente... no estoy pa'nadie. No sé, cansada sin razón aparente, ganas de dormir como una marmota y tirar el despertador a tomar por culo cuando empieza a sonar. Después de hibernar durante casi todo el día de ayer, me pongo a ello. Veamos, hace una semana, más o menos a las 2 de la madrugada hora española, cuatro chicos en León, Navarra, Valencia y La Rioja sin relación aparente reciben de forma simultánea un sms con algo así:
"Cariño, tenemos un debate y necesitamos una opinión masculina que nos ilumine. ¿Cómo es tener polla?"
Ejem, llamémoslo efectos secundarios de la ingestión masiva de cerveza en un grupo de estudiantes (más bien estudiantAS)de Filología Inglesa en su destino erasmus. Claro, que uno empieza hablando de los essays que nos han encargado, continúa con anécdotas de momentos vergonzosos de la infancia, llega a los recuerdos de cómo el Ken estaba anatómicamente asexuado hasta que Valencia (en los erasmus como en las mises, se recuerda a la gente por su lugar de origen) suelta su gran duda existencial:
- "Chicas, alguna vez habéis pensado... ¿cómo será tener polla?"
Las respuestas fueron de lo más sorprendente: desde el sms preguntando por el nivel etílico de la novia hasta las llamadas (manos libres mediante) en las que dos pobres chavales prácticamente hacen una tésis sobre el tema, pasando por el que simplemente, no contestó.
Ah, dudas existenciales liberadas por la cerveza. En fin.
Posted by la_filologa ::
7:19 p. m. ::
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viernes, noviembre 10, 2006
Maneras de llorar
Estabamos Alba iamsogreat y yo en una de nuestras habituales conversaciones sobre dramones y lágrimas. Ante la confesión de que espero llegar triunfante este domingo a pasar por primera vez una semana entera sin llorar desde que llegué a Irlanda, decidimos que era una buena idea hacer una completa lista sobre el tema. Ahí va la mía.

RAZONES POR LAS QUE HE LLORADO/LLORO/LLORARÉ EN DUBLÍN:
1. Porque estaba sola con 6 inglesas en una habitación de hostel donde no conocía a nadie.
2. Porque había hablado con Ene Punto Erre por el messenger al segundo día de venir y estaba muy triste, mi vida era un drama eterno y quien-cojones-me-mandaría-pedir-esta-beeeeeeeeeeeecaaaaaaaaa.
3. Porque la Mari me había dejao sin techo la primera semana.
4. Porque la Mari me enseñó la casa y me pareció horrible y ya no me quería ir del hostel ni a tiros.
5. Porque Sara de fue de Irlanda.
6. Porque no entendía a los conductores de autobuses, ni a Vaca, ni a Pollo.
7. Porque el contrato erasmus no valía para nada y había que darle vuelta otra vez a todo y cambiar casi todas las asignaturas.
8. Porque mi casa tenía un olor a cerrado y a humedad que era imposible de quitar (eso aparte de darme ganas de llorar, me quitó las de comer durante los 2 primeros días post-mudanza).
9. Porque mi casa estaba en el medio de la nada más absoluta y todo/todos los que había conocido en Dublín hasta el momento estaban en el quinto culo.
10. Porque iba a estar sola, triste, deprimida y sin regalos en mi cumpleaños.
11. Porque Ana y Cris iban a venir a verme en mi cumpleaños.
12. Porque las chicas que viven conmigo y estudian enfermería me hicieron un regalo de cumpleaños.
13. Porque en este país nadie te da un abrazo si no es porque pretende meterte mano.
14. Porque el Sporting había perdido.
15. Porque el Sporting había ganado en el Molinón metiendo cinco goles, yo estaba escuchandolo por la radio tras más de 10 años viendo rácanos empates a ceros en directo con un frío que te cagas.
16. Porque no tengo dinero.
17. Porque en la oficina de la seguridad social no me hacían caso y no podía trabajar (actualmente traducible por "porque en Adecco no me hacen caso y no puedo trabajar.")
18. Porque estaba mala y quería a mi madre (sí, suena infantil, pero probad a estar malos y que la farmacia más cercana esté a 25 minutos andando... en Irlanda, que hace tan buen tiempo.)
19. Porque la Sara vuelve a Irlanda. (¿Qué pasa? También se llora de alegría o de emoción a veces).
20. Y dejo para la última la más importante y mayor generadora de dramas: porque tengo hambre. Hay variantes de ésta, como llorar porque decidí que en este país no quiero comer carne porque me da asco, llorar porque quiero fabada o porque la comida en este país ya tiene mala pinta hasta en las estanterías del Tesco. Son cosas que han provocado que cada vez que hablo con alguien conocido del lado del mundo donde la gente se alimenta medianamente, mi saludo haya pasado de "Hola" a "¡¡¡TEEEEEEEENGO FAAAAAAME!!!".
Bueno, después de esta declaración que puede significar que me metáis ya para los restos en el carro de los desequilibrados, aclaremos. Primero, hay que reconocer que son muchas cosas, pero varias de ellas se amontonaron en la primera semana, que todo es comprensible. Segundo y más importante: hay gente que hace punto de cruz para relajarse y soltar los nervios y el stress. Yo es que lloro. Y me quedo tan agusto, oye. Probablemente sea señal de algún tipo de desorden emocional, pero mientras tenga a mano a Alba iamsogreat para decirme que llorar todas las semanas es normal en un país que huele a coliflor y donde se hace de noche a las 4 de la tarde, no me preocupo. Y que conste que, en general, estoy tan feliz (Dios... se suenan las tripas. Ojalá pudiera poneros un mp3 con el sonido porque a veces da miedito.)Etiquetas: drama
Posted by la_filologa ::
6:45 p. m. ::
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lunes, noviembre 06, 2006
Pequeñas diferencias culturales
El nuestro...