Diario de una filóloga arrepentida

jueves, octubre 02, 2008

Pequeños, pero matones.

Chicos, no sé si os lo había dicho, pero ahora trabajo de profesora de academia. AcademiaS, para ser más exactos. Y es que una me toca martes y jueves, y la otra lunes, miércoles y viernes. Podría concentrar las clases en lunes y miércoles y librar los viernes, pero mis alumnos de bachiller (que son los únicos a los que doy clase los viernes) han dicho que nanai. ¿Unos adolescentes que quieren tener clase de inglés los viernes por la tarde? ¿Qué me estáis contando? Pero, ¿qué le pasa al mundo? ¿No tienen nada mejor que hacer para empezar el fin de semana? No sé, irse a un banco con sus amigos a comer pipas, jugar a la play, morrearse, pff, en fin. Desgraciadamente, en esa academia no todo son adolescentes masocas. Hay algo peor. Mucho peor. Quiero que recordéis esta frase porque es algo que podría salvaros la vida en algún momento. ¿Preparados? Vale, ahí va: a los niños de 6 años los inventó Satanás.

Como os lo digo, ¿eh? No vamos a suavizar el tema porque es demasiado serio como para tomárnoslo a la ligera y decir "aaaaaaay, pero son tan monooooos." Monos no lo sé, pero incivilizados lo son un rato. Sólo les he dado clase una hora y al acabar ya quería cortarme las venas con la flashcard del osito. Encima, los muy zopencos de la academia se ve que son "del método." Sí, de esos que se creen que hay que hablarles a los niños en inglés todo el tiempo, aunque sean de parvulitos y no tengan ni papa. Y que no hay que reñirlos, claro, porque luego igual les creas un trauma. Yo creo que esa gente es idiota y que a por lo menos 2 de mi clase si sus madres les pegasen un buen grito de vez en cuando, les vendría divinamente. Son primos y creo que confirman mi teoría de que no hay que dejar sentarse juntos a gente que tenga mucha información genética en común (esto lo tengo comprobado en la otra academia, algún día os contaré cómo.) Vamos, que si mi clase hubiese tenido ventana, los habría tirado abajo a los dos. Pero sin remordimiento ninguno, ¿eh? Dios, de verdad, no sé cómo pueden ser tan pelmas y tan chillones y cómo una cosa tan pequeña puede darte tantísimas ganas de atarla a una silla. Me pongo enferma de pensar que el lunes los voy a tener otra vez en clase.

Mis prefes, en realidad, son los de la otra academia. Ellos te hacen sus traducciones alternativas, se inventan palabras en inglés, intentan liarte para hacer en clase cualquier cosa que no tenga ninguna relación con la clase... Vamos, son normales. De hecho, con los de 2º/3º de la ESO tengo que tener bastante cuidado, en cuanto me descuido me salen por peteneras con otra cosa y la verdad es que como los jodíos tienen mucha gracia, hay que tener mucho ojo con que el tema no se salga de madre.
Los mayores son mejores aún, lo que pasa es que tengo que buscarles motes para contaros cosas de ellos. Y es que hay quien se sienta muy en la esquinita de su pupitre para estar más cerca del de al lado. Hasta aquí puedo leer... de momento.
Posted by la_filologa :: 9:43 p. m. :: 15 Comments:

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