Diario de una filóloga arrepentida

miércoles, octubre 22, 2008

Niños adorables

Aquí estoy, Parisito, no he abandonado. La verdad es que estaba esperando a que mis adolescentes hicieran algo jugoso digno de contar aquí, pero últimamente están muy muermos, qué le vamos a hacer. Así que pasemos a los niños de 5-6 años. Os describo al grupo, antes de nada, para que os hagáis a la idea.

Echada-para-alante: es una cría que siempre llega a clase llena de energías hasta unos niveles increibles. Eso sí, la nena está motivada con el inglés de tal manera que, cada vez que me descuido un segundo, me quita el puesto como profesora. Literalmente: coge las flashcards y empieza a repartir puntos a diestro y siniestro que acierte qué son. Otra característica suya es que le gustan mucho los deberes. A mí en la academia no me dejan mandarles cosas, se supone que lo hacen todo allí, pero Echada-para-alante siempre está dispuesta a buscarse deberes que hacer, los mande yo o no.

Angelito: da mucho menos juego para el blog, pero es una tranquilidad tenerlo en clase. Y es que él hace sus ejercicios, escucha, repite lo que le digas que repita, respeta las normas de los juegos... Vamos, una joya.

Mofletes: Mofletes tiene 5 años y es uno de los peques de la clase. Sabe escribir regulín, así que a veces hay que ponerse a su lado para que ponga las palabras que se tienen que saber (momento que Echada-para-alante aprovecha para ejercer labores de profe con el resto.) Es un sufrimiento tener que mantenerlo a raya porque es tan sumamente mono y achuchable que apetece estrujarlo al grito de "ayyyyyyyy... que niño más guapo, por favor..." A Mofletes no le gustan las cargas innecesarias. Por ejemplo, su carpeta. Hay que reconocer que es más grande que él y le cuesta un montón sacar las cosas al llegar y volver a meterlas para salir. Siempre resopla indignado cuando el resto ya está haciendo una fila y él no tiene ni el abrigo puesto. "¿Me lo llevas?" me pide con su sonrisa más achuchable. Y nadie es capaz de decirle que no a Mofletes.

Repeinado: Creo que su mayor característica física está clara. Su madre no ahorra en peinado: que al niño no se le mueva ni un pelo. Hace muy buenas migas con Mofletes, aunque él es un año mayor y aparenta sacarle bastante más (es tal que el doble que el peque en tamaño.) Por eso me dió un poco de miedo cuando el otro día, jugando, le dijo: "tú eres un pececillo y yo soy un tiburón y te voy a comer... ARGGGG!!!!" Yo me quedé pensando "Mmm... Espero que a este niño le hayan dado el bocata de nocilla antes de venir o vamos a tener un problema."

Artista: Sobre Artista y su primo ya me habían avisado antes de empezar el curso: son muy revoltosos y tal. ¡¡¡Ja, revoltosos!!! Lo que son es insoportables... A éste pintar le calma de vez en cuando, pero no es por mucho tiempo. Sus mayores hobbies son incordiar a su primo y al resto de la clase en general, amén de hacerme gritar lo más posible. Como dijo un día: "Venga, vamos a volver loca a la Filóloga."

Incordio: Es el primo de Artista y lleva el molestar en clase en los genes. Tiene una extraña afición a esconderse debajo de la mesa que no llego a entender. Un día, me hizo un autorretrato suyo en el que se dibujó mocos a sí mismo al grito de "mooocos, moooooocos, ¿cómo se dice mocos en inglés?" Princesita estaba a su lado y casi se desmaya de la impresión ante la mención sin ninguna vergüenza de fluidos corporales. Hablando de fluídos corporales, Incordio debe tener una vejiga tamaño avellana o beberse un litro de agua antes de entrar a clase. No hay día en el que no pida ir y hay que decirle que sí, porque a estas edades, nunca se sabe. Además, 2 minutos sin Incordio, aunque parezca poco tiempo, pueden ser muy beneficiosos para mi salud mental.

Princesita: es, junto con Mofletes, la peque de la clase. Pobrecita mía, es lenta como ella sola y a veces pienso que lo que le pasa es que tiene sueño o mimos. Tú la ves esperando para entrar, siempre puntual y con su maleta rosa y su lazo en el pelo y te lo explicas. Si yo fuera ella, también me acogotaría la presencia de Incordio y Artista. No la oí hablar ella sóla en voz alta en clase hasta el día en el que los dos primos faltaron a clase. Y se sabía las cosas, oye, que yo nunca lo habría dicho.

Pequeñas anécdotas de niños entrañables:

Echada-para-alante: "Uy, Mofletes, a ver tu libreta... Halaaaaaaaaaa... Pone: Mofletes, novia Lola."
Toda la clase a coro: "Mofletes tiene novia, mofletes tiene novia..."
Mofletes (recoge su libreta, todo digno): "Bueno, es una novia que tengo en clase."
Echada-para-alante: "Ay, tan pequeño y ya con novia..." (¿Ein? Pero si tú tienes 6 años...)

Mofletes (llega tarde a clase, resoplando indignado): "¡¡¡Qué cara más dura tiene la que me cuida!!!"
Yo: "¿Ein?"
Mofletes: "Me manda aquí sin libreta, sin estuche, sin libros, ¡¡¡sin NADA!!!"

Echada-para-alante: "Repeinadooooo. ¿Por qué vas siempre tan repeinado?"
Repeinado: "No sé, mi madre hace no sé qué y ya no se mueve más."

Yo: "The English class is finished!"
Echada-para-alante: "¿Lo que queda sin hacer, de deberes para casa?"
Yo: "Eeeeh... No."
Echara-para-alante: "Pues yo lo hago de deberes."
Incordio: "Callate, Echada-para-alante, que yo tengo un montón de deberes para hacer del cole." (Se para a pensar con cara de angustia) "Tengo que pintar... Puff, no sabes cuánto."

Repeinado (de forma repetida durante más o menos media hora de clase): "Eres una nena, eres una nena, eres una nena..."
Incordio: "¿A que te la enseño?"
Yo (conmigo misma, mientras intento ayudar a Mofletes con las letras que se le resisten) "Por favor, que no sea lo que estoy pensando, que no sea lo que estoy pensando, que no sea lo que estoy pensando"
Levanto la vista y... "INCORDIO... ¡¡¡¡HAZ EL FAVOR DE ABROCHARTE ESE BOTÓN DEL PANTALÓN!!!!"
Posted by la_filologa :: 12:36 p. m. :: 24 Comments:

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jueves, octubre 02, 2008

Pequeños, pero matones.

Chicos, no sé si os lo había dicho, pero ahora trabajo de profesora de academia. AcademiaS, para ser más exactos. Y es que una me toca martes y jueves, y la otra lunes, miércoles y viernes. Podría concentrar las clases en lunes y miércoles y librar los viernes, pero mis alumnos de bachiller (que son los únicos a los que doy clase los viernes) han dicho que nanai. ¿Unos adolescentes que quieren tener clase de inglés los viernes por la tarde? ¿Qué me estáis contando? Pero, ¿qué le pasa al mundo? ¿No tienen nada mejor que hacer para empezar el fin de semana? No sé, irse a un banco con sus amigos a comer pipas, jugar a la play, morrearse, pff, en fin. Desgraciadamente, en esa academia no todo son adolescentes masocas. Hay algo peor. Mucho peor. Quiero que recordéis esta frase porque es algo que podría salvaros la vida en algún momento. ¿Preparados? Vale, ahí va: a los niños de 6 años los inventó Satanás.

Como os lo digo, ¿eh? No vamos a suavizar el tema porque es demasiado serio como para tomárnoslo a la ligera y decir "aaaaaaay, pero son tan monooooos." Monos no lo sé, pero incivilizados lo son un rato. Sólo les he dado clase una hora y al acabar ya quería cortarme las venas con la flashcard del osito. Encima, los muy zopencos de la academia se ve que son "del método." Sí, de esos que se creen que hay que hablarles a los niños en inglés todo el tiempo, aunque sean de parvulitos y no tengan ni papa. Y que no hay que reñirlos, claro, porque luego igual les creas un trauma. Yo creo que esa gente es idiota y que a por lo menos 2 de mi clase si sus madres les pegasen un buen grito de vez en cuando, les vendría divinamente. Son primos y creo que confirman mi teoría de que no hay que dejar sentarse juntos a gente que tenga mucha información genética en común (esto lo tengo comprobado en la otra academia, algún día os contaré cómo.) Vamos, que si mi clase hubiese tenido ventana, los habría tirado abajo a los dos. Pero sin remordimiento ninguno, ¿eh? Dios, de verdad, no sé cómo pueden ser tan pelmas y tan chillones y cómo una cosa tan pequeña puede darte tantísimas ganas de atarla a una silla. Me pongo enferma de pensar que el lunes los voy a tener otra vez en clase.

Mis prefes, en realidad, son los de la otra academia. Ellos te hacen sus traducciones alternativas, se inventan palabras en inglés, intentan liarte para hacer en clase cualquier cosa que no tenga ninguna relación con la clase... Vamos, son normales. De hecho, con los de 2º/3º de la ESO tengo que tener bastante cuidado, en cuanto me descuido me salen por peteneras con otra cosa y la verdad es que como los jodíos tienen mucha gracia, hay que tener mucho ojo con que el tema no se salga de madre.
Los mayores son mejores aún, lo que pasa es que tengo que buscarles motes para contaros cosas de ellos. Y es que hay quien se sienta muy en la esquinita de su pupitre para estar más cerca del de al lado. Hasta aquí puedo leer... de momento.
Posted by la_filologa :: 9:43 p. m. :: 15 Comments:

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martes, septiembre 23, 2008

El Retorno (o "2008, acábate ya")

Ay, chicos, aquí estoy. No, no me había muerto. Aunque bueno, supongo que a estas alturas de falta de actualización creeríais ya que Alba iamsogreat y yo habíamos fallecido a causa de una sobredosis de lingüística. No, amiguitos, nada más lejos de la realidad. De hecho, puedo afirmar que Alba estaba como una rosa hace unos días, cuando la ví por última vez. Os pongo al día de los acontecimientos desde que abandoné mi blog cobardemente:

- El CAP terminó sin que servidora pudiese enterarse de los secretos de desmaquillaje de La Vane. Un par de bloggeros tuvieron la suerte de fisgonear el careto de los protagonistas de mis historias sin ningún tipo de censura por mi parte. No me pidáis la publicación de las fotos, sería un poco ilegal. A ellos los invito a que opinen sobre La Vane y sus secuaces.

- En el posgrado pues iba medianamente bien hasta enero. Luego la verdad es que me fue fatal, estuve muy agobiada y triste y enfadada y demás. Al final me las arreglé no sé cómo aún para dejar sólo dos asignaturas para septiembre, una de las cuales tengo aprobada, y la otra la tengo como una incertidumbre hasta que doña profesora decida corregir los exámenes y poner las notas. Espero con toda mi alma aprobar. Si me faltan 3 décimas para el aprobado y las puedo conseguir llorando, lo haré. Y no serán lágrimas de cocodrilo, no, serán ahí desde el fondo del alma.

- En verano, después de tragarme el último tocho de un profesor de los amantes del empolle, me fui a Inglaterra tras pedir la última beca del MEC para un curso de verano que me podía tocar. Siguiendo la tónica de mi maravilloso año 2008, fue un horror. La residencia fue un horror, los compañeros (todos spanish) de residencia fueron un horror, el programa social no fue un horror porque era inexistente. No hablé inglés más que con los dependientes, el pueblo no digo que era un horror porque me parece una manera bastante suave de decirlo. No había por dónde cogerlo, vaya. Lo único que me salió bien fue que hice tres soles de amigas y que las veces que fuimos de excursión por nuestra cuenta nos gustó bastante y nos salió todo bien. Cada día que pasaba me daba cabezazos contra la puerta por haber sido tan tonta de no haber escogido Dublín, donde quizás no habría hecho amiwitos nuevos, pero habría hablado inglés por los codos con mis amigos autóctonos. Podría haberme sacado unos cuantos buenos posts de la manga con ese asunto, pero la verdad es que estaba bastante triste y no tenía mucho humor.

- Después de semejante serie de acontecimientos, como comprenderéis, no estaba una en el mejor momento de la vida a la vuelta por estos lares a finales de julio. Cumplí mis antiguos planes de ir al Descenso del Sella, donde un gallego feo intentó lamerme y aún no sé cómo salió de allí sin que le pegase un tortazo como un templo de grande, y, según declaraciones de mi amiga Noe, casi muerdo a todos los chicos que se acercaron a hablar con nosotras. Yo tengo lagunas de esa noche y, aunque sí recuerdo ser borde, no debí ser tan antipática con todo el mundo. Al menos eso indica el hecho de que tenga almacenado en mi móvil el teléfono de un tal Miguel de Logroño. Miguel, si me estás leyendo, no te escribí ni un mal mensaje porque sólo era capaz de recordar vagamente tu corte de pelo y el color de tu camiseta y no sabía qué poner.

- Quería ir a las fiestas de Bilbao para ver a Laura y pasarmelo bien de una puñetera vez. No tenía dinero, asi que me quedé muy ricamente en Gijón, donde llovió a mares la noche de los fuegos y el ambiente, en consecuencia, era muy poco halagador. Esa misma noche, mientras hacía cola en un baño inmundo, una cubana o dominicana o yo-qué-sé, decidió hacerme una proposición lésbica a la que yo respondí con un "no, maja, no, yo aquí sólo vengo a mear." Me moría de la autocompasión pensando que en esos momentos podría estar rodeada de fornidos bilbaínos en vez de señoras que intentan ligar conmigo.

- El Sporting ganó al AC Milán en un partido de pretemporada. A partir de ahí, inició la cuesta abajo que a día de hoy y tras el descalabro contra el Barça (te odio, JB, y a todos los que son como tú) no estamos seguros de que haya terminado. Además, aunque la afición tuvo un comportamiento ejemplar (otros a esas alturas de goleada habrían dejado el campo vacío y los que se quedasen habría sido insultando y silbando a sus propios jugadores), los pelmas de cuatro la han tomado con nosotros porque cuando Bojan se puso chulo, le llamaron no sé qué. No pasa nada, la próxima vez que se encare con un jugador nuestro en nuestro campo, en vez de increparlo, le diremos un "estimado Sr. Krkic, si no fuese mucha molestia, nos gustaría que se abstuviese de dirigir su juvenil ímpetu y energías hacia molestar y faltar al respeto a los esforzados jugadores de nuestro muy humilde equipo y, en su lugar, las dedicase hacia objetivos más encomiables, como las hordas y hordas de quinceañeras que afirman en diversos foros de internet querer lamer ciertas partes de su anatomía. Muchas gracias por su atención."

- A finales de verano, parece que mi suerte en la vida (que ya no podía ir mucho peor) mejoró un poco. Y es que, aunque había echado mi currículum tal que un millón de veces desde mayo sin recibir resultado alguno, de repente aparecieron dos academias dipuestas a contratarme que ¡¡¡ojo!!! incluso me permiten compatibilizar horarios. No me voy a hacer rica, pero están bastante bien. De momento estoy en una, en la que ya ayudé a los chavales a preparar la recu de inglés para septiembre (con distintas suertes para los participantes) y en octubre empezaré en la otra las tardes restantes. Los chicos: un show. Estos sí que me hacen gracia y me van a dar para entradas.

Palabrita del niño Jesús que ahora estoy de mucho mejor humor y sí que vuelvo al blogueo. Besos a todos!!!!!!!!
Posted by la_filologa :: 8:23 p. m. :: 15 Comments:

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martes, marzo 04, 2008

De noticias buenas y malas...

Querisímos lectores:
Tengo una noticia buena, y una mala. Voy a empezar por la mala porque... bueno, porque la que escribe las entradas soy yo y aquí no hay democracia que valga.

El caso es que sé que esta confesión os va a doler. Que no va a ser fácil para ninguno de nosotros. Pero, chicos, todo tiene un principio y un final. Es ley de vida y, bueno, tendremos que ser fuertes y asumirlo. Mis prácticas del CAP sólo durarán una semana más. Parecía que serían eternas la primera vez que las calculé, calendario en mano. Nada más lejos de la realidad. Se me han pasado volando. Además, tras hablar con más CAPeros de pro, he de decir que, en general, nuestras vidas cambiarán a peor cuando las prácticas terminen. Y es que, después de pasar tantos momentos de agobio intentando aguantar la risa ante las perlas de los chavales, las clases del postgrado se hacen taaaaaaaaaaaaaaaan, taaaaaaaaaaaan, taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan aburridas que dan ganas de cortarse las venas con los apuntes de cierta asignatura.
La anécdota del día fue la conversación con una profe, que tuvo a parte de la gente de nuestra clase el año anterior. Nos contó que, efectivamente y tal y como sospechábamos, Fulanito tiene un oído para el inglés que da miedo (de bueno) y, de hecho, en el resto de los aspectos de la asignatura era muy bueno hasta que... le entró el pavo. Oh, queridísimo Fulanito, esperemos que se te pase pronto y vuelvas a tus notazas. Y, tras comentarnos cosas de unos y otros alumnos, nos dice.
PROFE: "Hay un niño en esa clase que me encanta. Se maneja muy bien, hace los deberes, tiene recursos con el idioma. Me encanta ese niño, me encanta. Es, veréis..."
NOSOTRAS (a dúo): "¡¡¡El Principín!!!"
PROFE: "¡SÍ!"
Y, así es, El Principín tiene éxito con el género femenino de todas las edades y profesiones. Claro, como nos sonríe a todas con su pose sepsi...

Tengo ya preparada una lista de cosas que hacer antes de que terminen mis prácticas:
1. Preguntarle a La Vane qué desmaquillante de ojos usa, y tomar nota, que todos los lunes descubro que tras 3 desmaquillados y dos duchas, aún me quedan restos de khol negro debajo de las pestañas inferiores. Sea lo que sea que le quite a ella el cemento armado que se pone en los ojos, ha de servirme a mí también.
2. Ir a la evaluación de los niños y dedicarme a enterarme de cómo se hace todo el proceso, en vez de a cotillear las notas (aunque creo que habrá tiempo para todo.)
3. Rematar la unidad didáctica y hacer la memoria (¡¡qué mierda de memoria de un día de clase que dí!!)
4. Despedirnos nuestros niñatos favoritos.
5. Dejar de fisgar los fotologs de mis alumnos (NO, no os voy a dar las direcciones... Y, además, no tengo el de La Vane, ni ninguno de los protagonistas principales del cotilleo de mi blog.)
6. Marujear quién es el novio de Menganita (el de sus nombres en los corazones) que, muy lejos, no andará.
7. Presentar y ennoviar al Principín con mi prima N. (Se admiten sugerencias para esto.)
8. A ser posible, sacarnos una foto con la clase en pleno (sé que nadie se dará cuenta del verdadero calibre del maquillaje de La Vane hasta que haya un documento gráfico de por medio.)

La buena noticia es que el día 27 de febrero fue mi segundo cumpleblog (lo sé, lo sé, soy muy precoz celebrándolo, sólo he esperado a estar otro mes.) Podemos dejar, no sé, ¿10 días? de plazo y acepto propuestas para próximos posts, preguntas, sugerencias, etc. Ya sabéis, diariodeunafilologaarrepentida en hotmail.com, ¿vale?
Posted by la_filologa :: 3:39 p. m. :: 28 Comments:

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martes, febrero 26, 2008

A dónde mira El Principín y otras cuestiones de interés.

Retomando el final del último post...
Si La Vane mira a El Principín, Menganita mira a El Principín y las de delante miran a El Principín, y él no las mira a ellas, ¿a dónde mira El Principín? Pensad mal y acertaréis. Pensad, de hecho, en la peor opción posible y acertaréis. El Principín mira... a las chicas de prácticas. Vamos, a nosotras.

Resulta que El Principín y Menganita se sientan muy cerca de nosotras. Al empezar las clases, veíamos que él solía girarse cuando sus compañeros decían alguna tontería, nos miraba a nosotras, nos hacía un gesto como de "¡Qué chorradas tienen estos!" y se reía. Y es que creemos que El Principín quería comprobar que éramos chicas con sentido del humor y nos hacían gracia las coñas adolescentes. Veréis, El Principín, quitando incidentes con elementos de cuidado menstrual de sus compañeras (ver post anterior), suele actuar de forma bastante más madura que sus compañeros. A ver, madura dentro de lo maduro que puede ser un niño de 15 años. De hecho, hasta el famoso incidente de aquel día, lo habíamos calificado como el más normal de todos los de ese grupo de tercero.

La otra mañana, camino de casa, reflexionábamos sobre las cosas que os conté en el anterior post. Mi compi opina que lo que le pasa al chico es que le gusta eso gustarles a las chicas mucho, mucho. Así que, aunque es más que probable que no haya nada con ninguna, pastelea lo que puede y un poco más de vez en cuando porque ser el sex-symbol del aula debe ser algo muy tentador. El caso es que, hablando de ello, se me vino a la mente la mítica imagen de El Principín, mirando hacia nosotras, sonrisa profident en cara. Y empecé a asociar, sonrisa-pasteleo-Principín-Principín-sonrisa-pasteleo. Y ahí me vino la revelación, en medio del autobús, que se me hizo un halo de luz blanca y refulgente sobre la cabeza que poco más y deslumbro a la conductora y nos vamos todos a tomar por el saco en una rotonda. El caso es que, viendo a cámara lenta la sonrisita de El Principín, me hice las siguientes preguntas:

¿Es así como sonríen los niños de su edad a los que les doy clases particulares cuando les digo que no hay deberes? NO.
¿Es así como sonríen sus compañeros de clase cuando les hace gracia algo? NO.
¿Es así como la sonrisa de Joey en Friends, cuando decía aquello de "Cómo va eso..."? SI.

¿Aterrador, o qué? Ay, Principín, Principín, vale que las de tu clase estén todavía a media cocción y eso es algo que no puede ocultar ni La Vane con su kilo y medio de maquillaje a cuestas. Vale que tú seas un poco mayor y ya no estés exáctamente en la misma onda de las gracias de tus compañeros. Vale que a mi me hayan confundido (¡¡tres veces ya!!) con una alumna de tu instituto. Vale que la serie esa nueva adolescente-culebronesca os deje un trauma en relación al tema. Pero, Principín, hazte a la idea, lo más cerca que tú y yo podemos estar es si se cumple el malvado objetivo que tengo tal que desde la segunda semana de clase: casarte con mi prima N. No inmediatamente, claro. Sobre lo nuestro, siento comunicarte que es imposible y, en su lugar, tendrás que esperar pacientemente a que a las niñas de tu clase les salgan tetas. O, bueno, investigar en el B, el C o el D, a ver si hay alguna chica de tu gusto.

Antes de terminar la entrada, os dejo tres datos reveladores de última hora:
  • Se desmiente rotundamente todo rumor de romance entre El Principín y Menganita. Ella fue vista esta mañana, rotulador en mano, decorando su carpeta con una ilustración del tipo "Menganita y TerceraPersonaAdolescenteDeGéneroMasculinoQueNoConocemos." No sabemos nada nuevo sobre el tema de La Vane en relación a esto.
  • Ya he dado clase y todos fueron sorprendentemente buenos. ¡Que digo buenos! Buenísimos... Que eran voluntarios para corregir, para salir a la pizarra, para inventarse frases de ejemplo. Bueno, no sé, como si estuviesen todos poseídos.
  • Zipi y Zape, la pareja que habíamos creído más estable hasta la mismísima semana pasada, han roto como compañeros de pupitre. No sabemos quién de los dos se ha quedado con la custodia del libro y el workbook.

Posted by la_filologa :: 7:52 p. m. :: 13 Comments:

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lunes, febrero 18, 2008

Mis pequeños leprechauns contraatacan.

Ah, amigos, la vida de profe en prácticas/observadora de la realidad adolescente es muy cansada. No da una, a veces, abasto a fijarse en todo lo que merece ser notado en la clase. Pero, oh, es taaaaaan satisfactorio como bloggera saber que no pasará un día que no te den una buena anécdota para un post redondo. Y no sólo una, como veréis. De hecho, he tenido que ponerme a escribir ya porque se me acumulaban las cosas que contar. Dividiremos el post de hoy en dos capítulos: San Valentín y esta mañana.

San Valentín.
Para ser sincera, servidora esperaba a sus hiperhormonados pupilos muchísimo más alterados en semejante fecha. No sé, notitas volando, risas por todas partes, algo... Pero no. Estaban bastante tranquilos, dentro de sus estándares, claro está. Mi compi y yo tomamos asiento en la última fila, temiéndonos casi cualquier cosa por aquello de que semejante calma no podía anunciar nada bueno. Entonces fue cuando ocurrieron dos hechos de tiraron hasta los cimientos de las creencias más profundas que habíamos atesorado hasta ahora en el CAP.
  1. Fulanito llegó a clase con... bueno, con un pedazo de chupetón, que él hablaba y participaba en clase y yo sólo podía pensar que algo de semejante calibre no se lo podía haber hecho una niña de su edad. Que eso fue un bicho en plan mantis religiosa y la marca rojiza en su cuello venía de cuando el animal intentó deshacerse de él arrancándole la cabeza. O que se autolesionó, para hacerse el mayor y el guay. Lo que sea con tal de pensar que una catorceañera tiene tamaña capacidad de succión. Dios.
  2. La Vane y Menganita llegaron tarde a clase... juntas. Y mi pregunta es, ¿estamos todos locos? ¿No había ahí una inquina y un odio a muerte tal que dos días antes? ¿Qué están tramando? ¿Se acerca el apocalípsis? Aprovecho para decir que La Vane estaba tuneada como nunca, una cosa impresionante. No sé, quizás tuviese una cita en el recreo en tan romántico día.

El caso es que la alianza entre Menganita y La Vane, así a priori, ya no anunciaba nada bueno para el pobre Principín. Él, diría yo, estaba hasta un poco pocho aquel día. Ni le leyó una redacción suya a la profe (a él le gusta mucho leer sus redacciones, cada uno tiene sus hobbies), ni nada. Cuando aún no nos hallábamos repuestas del chupetón de Fulanito (tendríais que verlo para creerlo...), mi compi me da un codazo. "¿Ein?", digo yo. "Pss, mira a El Principín. ¿No te parece que él también tiene chupetones en el cuello?" Yo giré la cabeza a una velocidad que reíos vosotros de la niña de El Exorcista. No daba crédito. Desde el cuello de El Principín hasta su nuca se veía no una, sino tres manchitas redondeadas de origen sospechoso. Nuestras investigaciones nos dejaron dos posibilidades:

  • Es una alergia, nada que ver con las aventuritas que deben ocurrirle a Fulanito en el recreo.
  • La conspiración La Vane-Menganita no sólo es un hecho, sino que ha tenido sus primeras consecuencias. Viendo que cada una de ellas, de forma independiente, era demasiado pequeña para poderle si él se ponía tonto, decidieron unir sus fuerzas (y sus estuches de maquillaje) y, cual Bush y Blair, se lanzaron sobre el objetivo todas a una. Lo acorralaron en el baño, o de vuelta de clase de plástica y... el resto ya es Historia y marcas en el cuello de la pobre criatura.

A ver, para ser sinceros 100%, si aquello eran marcas de chupetón, una estaba demasiado atrás y, además, estaban en ese estado en el que ya casi no se notan porque se están quitando. Y a El Principín lo habíamos visto ese día y el anterior. Y el anterior, y el anterior, y el anterior. Y ahí nunca hubo rastro de chupetón. Vamos, que o ese niño es un fenómeno del flujo sangüíneo, o de chupetones, nada. Aclarada ya que la versión 1 es aparentemente la buena, no pude evitar poner en el blog la otra también, porque mi lema es "nunca dejes que la verdad te estropée un buen post." Hombre, no me digáis que no es muchísimo más divertido imaginarse a Menganita sujetándolo mochila mediante, y a La Vane, con su tono naranja y su eyeliner a dolor, diciendo: "Ah, Principín, todavía eres un niño, pero cuando acabemos contigo, estarás hecho un hombretón. Muajajajajaa (risa malvada)", ante la cara de terror de El Principín.

Hoy.

Lo cierto es que hoy precisamente, con aquello de que es lunes, no esperaba a los chicos taan y taaaaan, y taaaaaaaaaaaan alterados como estaban. Dice la tutora de una amiga que después del recreo son las peores horas, que la ingestión de azúcar los altera hasta límites insospechados. Si todos los días, tras el recreo, se van a poner todos así, por favor, que clasifiquen las palmeras de chocolate como droga dura y las prohíban ya, antes de que el resto del profesorado de secundaria de este país pida la baja por depresión. Exagerando a favor de la profe, hoy en toda la hora, se darían unos 15 minutos de clase. Zape no estaba, Zipi se había cambiado de sitio (porque, claro, como no llevaba libro...) y mascaba, junto a su nuevo compi de pupitre, una palmera de chocolate (¡¡otra, Zipi, que no vas a caber en los pantalones que te compre tu madre para Ramos!!) cuando la profe no miraba.

La Vane no paraba de tocarse el pelo para arreglárselo y había relegado a su compañero de mesa (que había faltado mucho porque estaba malo) a lo que era tradicionalmente su sitio. El pobre le haría caso sin rechistar, porque ya ves tú quién le niega nada a una niña que es naranja, que parece que va a mutar en cualquier momento... A media clase descubrimos que llevaba un espejo camuflado entre las hojas de la agenda, para poder comprobar que estaba monísima mientras la profe pensaba que estaba apuntando los deberes.

Fijáos si estaban hoy alterados que hasta El Principín estaba como una moto y se pasó todo el inicio de la clase jugando con un ejem... producto de higiene íntima que debió caerse de la mochila de alguna compañera. Ay, Principín, si es normal que a tu edad tengas curiosidad por todo, pero, ¿no sería mejor enterarse por tu madre o por el señor Google que ahí en ese plan? Hoy precisamente nos fijamos que los suspiros que siguen a El Principín allá donde va no son sólo de La Vane. No. Si hay seis chicas en clase, al menos a cuatro las tiene en el bote. (No sabemos de las otras dos porque están sentados demasiado lejos como para ver cómo reaccionan cuando se relacionan con él.) Las que se sientan justo delante de El Principín y Menganita, que probablemente le habrían dado una buena hos... a cualquier otro de los chicos de clase que hubiese osado hacer el gamba de aquella manera, reían a carcajadas las gracias de El Principín. Les faltó un telediario para coronarlo Principín Oficial de Fina y Segura, no os digo más. Que los chicos de delante y los de su derecha también hacen gracias, pero a esos ni caso... El asunto del día fue que El Principín es un ser mucho menos inocente de lo que nosotras lo hacíamos. El caso es que se pasó media clase de pasteleo entre la de al lado y las de delante (con La Vane no, pero yo no lo culpo, da miedín.) Entre eso y lo alterado que estaba, tenemos varias teorías:

  1. No es él, está poseído.
  2. Intenta refugiarse del amor salvaje de La Vane en brazos de las de delante.
  3. Le gusta un montón eso de ser el guapo y que todas estén por él, así que él no fuerza la situación, pero si ve que están perdiendo interés, les hace dos tonteriítas y ¡de vuelta al bote!
  4. Reflexionando sobre su situación, se dijo a sí mismo durante este fin de semana, en algún punto entre juego y juego en los recreativos: "¡Coño! Si les gusto a todas, ¡qué menos que aprovechar!"

En el próximo capítulo (aunque sabe Dios lo que podrá pasar de aquí a una semana... o menos): Si La Vane mira a El Principín, las de delante miran a El Principín y El Principín no las mira a ellas... ¿a dónde mira El Principín? TO BE CONTINUED...


Posted by la_filologa :: 7:25 p. m. :: 15 Comments:

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martes, febrero 12, 2008

Enganchada al culebrón adolescente.

Sí, amigos, como reza el título del post, estoy enganchada al culebrón adolescente. Pero no a esa bazofia de Física o Química, nonono, sino a uno muchísimo más realista e interesante. Se trata de la clase de tercero de la ESO a la que he ido a parar CAP mediante. Los primeros días estaba lo suficientemente ocupada apuntando todo lo que hacía la profe con ellos y evitando que llamaran a mi madre para pedir una justificación para llegar a segunda hora, al confundirme con una alumna. Pero una semana y pico de estar sentada con una compañera en la parte de atrás del aula ya ha dado para mucho. Sin ir más lejos, ya tengo un favorito en clase (porque por supuesto que los profes tienen favoritos, está claro.)

Llamémoslo Zipi, sobrenombre adquirido porque, evidentemente, también hay un Zape. Se sientan juntos y comparten libro y workbook. Parece ser que hay pruebas de que cada uno tiene su libro y su workbook, simplemente quieren ahorrar el llevar demasiado peso. Lo de Zipi ya es el extremo del ahorro de esfuerzo. El otro día le explicaba a mi tutora su teoría de llevar sólo una libreta a clase, en plan: "Mira profe, aquí tengo Mate, aquí tengo Lengua, aquí tengo todo. Y luego, llego a casa y lo paso. ¡Lo paso, profe!... ¡Lo paso!" Zipi, ante todo, es tremendamente participativo. Él, a decir verdad, mucha idea de inglés no tiene, pero siempre es el primero en ofrecerse para corregir, para contestar en los listening, para hacer los diálogos, para todo, en fin. Habla tanto en clase que a veces la profe termina amenazándolo con castigarlo sin recreo si no se queda callado lo que queda de hora. Yo personalmente opino que es un incomprendido. Porque, aquí donde me véis, en mis días de observación he dado con la raíz del problema: Zipi sólo escucha, escuchar de verdad, cuando le preguntan o le hablan directamente a él (será que su madre le dijo de pequeño que no pegase la oreja en conversaciones ajenas, o algo.) Así que, generalmente, si él empieza a hacer un ejercicio, lo hará bien, dentro de sus limitaciones con el inglés, que son muchas, precisamente porque si la profe no le explicó directamente a él una cosa, tendrá un lío enorme. Ahora, si empieza otro y a él le toca seguir, el pobre Zipi ya no sabe si va en la primera frase o en la quinta, si hay que poner los verbos modales o los tiempos verbales, o si se estamos en el ejercicio dos o el tres.

Lo de Zape es harina de otro costal. Tampoco es que se entere de mucho, pero lo suyo es por el amor. De hecho, uno de los primeros días de clase, mi compi y yo cometimos el tremendo error de esperar a nuestra tutora justo en la puerta del aula. Y ahí fue cuando vimos a Zape morreandose con un ser femenino no identificado (porque no va a nuestra clase) y el trauma creemos que no se nos irá nunca. A decir verdad, Zape, al igual que la inmensa mayoría de la clase que nos ha tocado, todavía no ha dado el estirón, así que la sensación de ver a dos niños morreandose fue como rara, así de las que dejan marca para el futuro. Me entraron muchas ganas de encerrar a mi adolescente prima en casa.

Otro de mis personajes preferidos es La Vane. La Vane, evidentemente, es un nombre ficticio, aunque no se aleja mucho del real (no, no os pongáis a hacer quinielas en los comentarios, el nombre da igual.) Es una de las estrellas de mis anécdotas desde el mismísimo primer día. Y es que, ¿cómo no fijarse en una chica que está naranja de maquillaje que lleva? Yo creo que la pobre es muy mona (supongo) debajo de esa capa, pero, claro, es más intuición que otra cosa. Mi opinión personal es que lo del maquillaje se debe a querer ocultar que ella tampoco ha pegado el estirón. Yo creo que si nunca se entera cuando le pregunta la profe es porque está como en otro mundo, así como ida, pero, eso sí, superfeliz. A mí me encanta por eso: podría no enterarse y dar la chapa en clase, pero no, ella simplemente es alegre y feliz y se pasa sonriente de la primera hora a la última. Como unas castañuelas, la criatura.

Pero lo más interesante de La Vane es su vida sentimental. O más bien nuestras conclusiones sobre su vida sentimental. Lo pongo punto por punto porque es lioso (como todo buen culebrón.) Se basa en nuestras especulaciones en exclusiva, no tenemos fotologs ni otros documentos que lo demuestren.
  • Fulanito se sienta delante de La Vane y no para de darse la vuelta para hablar con ella. Aquí no nos atrevemos a hablar de vínculo pseudo-amoroso seguro porque Fulanito es también de natural expontáneo. Así que puede ser que esté interesado en La Vane o simplemente que, como no se calla, sienta la necesidad de hablar con todo el que tenga alrededor. Nosotras nos decantamos por la primera opción. ¿Podríamos tener una historia de amor Fulanito/La Vane? ... No. Y es que... hay terceros en discordia.
  • Si bien Fulanito se gira contínuamente para mirar a La Vane, no es menos cierto que ella se descoyuntra las vértebras a diario al darse media vuelta para ver a El Principín (ver nota al pie.) Peeeero...
  • El Principín no parece hacerle caso de ningún tipo. Él atiende bastante en clase, cuando contesta lo hace casi siempre bien, aunque su nivel de intervenciones, en cuanto a número, está muuuuuuuy, muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy lejos de Zipi, o del mismo Fulanito, que también es muy aficionado a hablar cuando oye campanas y no sabe dónde (claro, como se pasa media clase intentando entablar relación con La Vane...) No sabemos muy bien si El Principín no se entera de que le gusta a La Vane, o es que pasa del tema. El caso es que cada vez que hay risas generalizadas en el aula, ella se gira con la esperanza de establecer contacto visual en pleno cachondeo y su porcentaje de éxito suele ser bastante escaso. Creemos que, cada día, cuando se pone delante del espejo a sabe-dios-qué-hora, piensa: "Mmm... hoy una capa de rimmel más, a ver si así se fija." Un día, se le van a caer las pestañas del peso. Peeeero...
  • A veces, El Principín se ríe y no se debe al jolgorio generalizado. Es porque alguien a su lado le cuenta alguna tontería de la que, obviamente, sólo se enteran ellos dos y como mucho las chicas de delante. ¿Cuál es el gran problema? Que ese alguien que se sienta al lado del Principín es (sí, preparáos para lo peor)... ¡¡una chica!! Si las miradas de amor que le lanza infructuosamente La Vane al Principín ya son legendarias, no lo son menos las de odio hacia su compañera de pupitre, a la que llamaremos Menganita. Si el mal de ojo funcionase de verdad, Menganita ya tendría una pierna rota a estas alturas.
  • Un día, Menganita tuvo que ir al médico y se marchó antes de clase. Si La Vane, ya de normal, se entera, así a ojo, de un 50% de lo que se dice en clase (en un día bueno), aquel cuarto de hora sin Menganita, a La Vane no la rozó ni el 20% de la información. Venga a mirar y mirar, venga sonrisa y sonrisa, y El Principín a lo suyo, leyendole a la profe su redacción, más feliz que un ocho. Peeeero...
  • Todo apunta a que entre Menganita y El Principín no hay nada más que una bonita amistad. De hecho, ella hoy le enseñó su regalo para otro chico (nos parece que sería el de San Valentín, o así.) Pero La Vane no se fía. Hoy, cuando la vió sacar el envoltorio, por muy evidente que fuese que era para otra persona y Menganita sólo se lo estaba enseñando antes de ir a darlo, la mirada de La Vane hacia ella fue criminal. De verdad, daba escalofríos. Prácticamente se veía cómo le salía humo de entre los rizos y un globo de pensamiento como los de los tebeos que ponía: "Asquerosaaaaa, asquerooooooosaaaaaaa..."

Y fin. Eso es lo que tenía que contar.

NOTA AL PIE: El sobrenombre de El Principín viene a que hoy estuve hablando con María y, como ella es muy fan (yes superfans, sí, reconócelo públicamente) de ese libro (De El Principito, vamos, yo puse la Asturian version) y tiene una colección en un montón de idiomas. Tómatelo en plan homenaje, Mari.


Posted by la_filologa :: 6:29 p. m. :: 18 Comments:

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